En el Valle del Cauca, el colonizador del narcotráfico fue Benjamín Herrera Zuleta, llamado el "Papa Negro de la Cocaína", un veterano traficante de drogas juzgado en 1974 por comercio de cocaína en Atlanta, Georgia, de donde logró huir al poco tiempo para radicarse en Cali. Allí conformó una red de distribución de la base de coca que introducía al país, para su posterior refinamiento y envío a los Estados Unidos.
Fue capturado en Cali en junio de 1975 con un gigantesco cargamento de cocaína, pero quedó en libertad en marzo del año siguiente. Se radicó entonces en Antioquia, donde ingresó a la organización de Martha María Upegui de Uribe. Abrió rutas para el tráfico de cocaína hacia los Estados unidos, pero con base en el sur del continente, a partir de Argentina. País que reclamo su extradición.
Sus herederos fueron los integrantes de la Banda de Los Chemas, como se conocía hacia 1970 a la organización delictiva conformada por los hermanos Gilberto José (El Ajedrecista) y Miguel Ángel Rodríguez Orejuela, y José Santacruz Londoño (El Estudiante).
Los Chemas estuvieron comprometidos en por lo menos un secuestro, el de dos ciudadanos suizos, el diplomático Hermann Buff y el estudiante Werner José Straessie.
La actuación de los Rodríguez en la organización de secuestradores dirigida por Luis Fernando Tamayo García era la de simples ejecutores, pues el lider era Tamayo.
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En Bogotá, el negocio del narcotráfico fue explotado en sus inicios por delincuentes provenientes de actividades como el secuestro, y el contrabando de esmeraldas.
Primero se conoció la organización dirigida desde Medellín. Y que controlaba en Bogotá Aguirre Ardila (El Coronel), con una inmensa capacidad de armamento y de hombres.
En abril de 1975 fue capturado Iván Darío Carvalho, un brasileño con papeles de colombiano, que combinaba la falsificación y la estafa con el narcotráfico. En la casa donde fue detenido, se encontró cocaína por valor de $150 millones, más de un centenar de pasaportes y sellos de caucho para imprimir visas. Figuraba como "químico farmacéutico". Oriundo de Medellín A los pocos días de detenido, fue allanada su finca en el municipio de San Antonio de Tena, que disfrazaba como una distribuidora de huevos. "Avícola Alcántara" Quedó virtualmente destruido pese a que se aseguró que poseía nexos con la "reina de la coca". Verónica Rivera de Vargas.
La historia de esta reina en los anales judiciales colombianos hay más de cinco mujeres que adoptaron, el mismo mote se conoció en medio de una guerra de singular violencia. Que se prolongó hasta los Estados Unidos. A raíz de este episodio, los narcotraficantes colombianos empezaron a ser llamados "los "jinetes de la cocaína", en referencia a los tiempos del Far West, cuando toda diferencia personal se resolvía a plomo, sin temor por principio alguno. Porque, por ejemplo, una de las reglas de oro de la mafia italo-norteamericana, es el respeto a la familia de su asociado Los narcotraficantes colombianos, por el contrario, empiezan casi siempre por asesinar a los familiares de su rival, y sólo si no logran amedrentarlo, concluyen asesinándolo a él.
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En momentos en que Escobar Gaviria libraba su batalla por consolidar un poder dentro de la mafia, en 1976, luego de la caída de los dos primeros capos de Medellín, el familiar de los Ochoa, Fabio Restrepo Ochoa, estuvo a punto de ser capturado en el aeropuerto de Bogota.
Restrepo Ochoa logró la libertad con alguna argucia jurídica un mes más tarde, pero llegó a Medellín para ser destronado. Literalmente hablando, a manos de su pariente Jorge Luís Ochoa Vásquez.
El Clan de los Ochoa había empezado a estructurar su propio negocio desde un principio. Conformado por el viejo Fabio Ochoa Restrepo, y sus hijos Jorge Luís, Juan David, Fabio, Cristina María. Ángela María y Martha Nieves Ochoa Vásquez, el Clan pergeñaba lo que sabían era una importante fuente de ingresos fáciles.
Jorge Luís tras la caída de su pariente, el más osado de todos, asumió el liderazgo, y dispuso la estrategia: empezar a colonizar los mercados de la cocaína en Estados Unidos.
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GONZALO RODRIGUEZ GACHA
fue un narcotraficante colombiano, perteneciente al Cartel de Medellín.
Oriundo de la región de Pacho, en Cundinamarca, Rodríguez Gacha se inició en el negocio de las esmeraldas donde ascendió en poder en medio de la violencia que azotó las zonas esmeraldíferas en los años 1970/1980.
Se vinculó al negocio del tráfico de cocaína en asocio con Pablo Escobar y los hermanos Ochoa en lo que se conoció como el Cartel de Medellín.
El señor Gacha también tuvo otro socio llamado Juan Camilo Zapata Vazques (Último dueño del Castillo Marroquí en Bogotá) que, aunque era poco conocido por su discreción al trabajar, era el socio mayoritario de una unión oculta entre el cartel de Cali, Medellín y Bogotá.
Rodríguez Gacha encabezó la resistencia de los esmeralderos frente a la incursión de las FARC. Pronto El Mexicano extiende su lucha contra las FARC al asesinato sistemático de los miembros de la Unión Patriótica a quienes considera una extensión del grupo guerrillero.
Junto con Pablo Escobar, Rodríguez Gacha forma Los Extraditables, una organización armada delincuencial que busca proteger los intereses de los narcotraficantes, amenazados por la posible extradición a los Estados Unidos. Los Extraditables inician una guerra contra el estado colombiano cuyo punto culminante es el asesinato el 18 de agosto de 1989 del candidato presidencial Luis Carlos Galán, considerado por muchos el más opcionado para ganar las elecciones de 1990.
Tras una ola terrorista de parte de Los Estraditables y la reacción militar del estado colombiano, Gonzalo Rodríguez Gacha cae acribillado en una operación de policía colombiana, guiados por un informante infiltrado por el cartel de cali, conocidido como el navegante, finalmente el mexicano mira al general jose leonardo gallego quien era mayor en ese entonces y luego de insultarlo desde tierra hacia el helicóptero toma una granada la desasegura la lleva a su rostro y se suicida cumpliendo con el eslogan de los extraditables"preferimos una tumba en colombia a una cárcel en estados unidos"
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PABLO EMILIO ESCOBAR GAVIRIA
Es considerado por muchos sectores como el mayor capo de la mafia colombiana y, probablemente, el criminal más grande que ha tenido Colombia, aunque para otros sectores era considerado como un filántropo que ayudaba a las clases más necesitadas. Fue el líder del Cartel de Medellín. Sin embargo, otros sectores lo consideraron una especie de "Robin Hood" moderno, en especial, a partir del desarrollo de sus planes sociales, como "Medellín sin tugurios".
Empezó su carrera robando autos en las calles de Medellín pero pronto se involucró en el tráfico de marihuana hacia los Estados Unidos. En la década de los setenta se convirtió en una pieza clave para el tráfico internacional de cocaína.
Posteriormente llegaría a acumular una fortuna superior a los tres mil millones de dólares y a ser uno de los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes.
El Cartel de Medellín de Pablo Escobar fundó el primer grupo paramilitar moderno de Colombia llamado MAS como respuesta a los secuestros y acciones guerrilleras en su contra. De acuerdo con documentos de la DEA, (Dirección antidrogas de los Estados Unidos) el MAS fue fundado en 1981 por el Cartel de Medellín, al cual se vincularon también Carlos Castaño y su hermano Fidel.
Para intentar ocultar sus negocios en el narcotráfico, Pablo Escobar construyó muchas obras benéficas para los pobres, entre ellas varias canchas de fútbol y un barrio entero llamado “Medellín sin tugurios”. El proyecto y la obra fue respaldada públicamente por el entonces alcalde de Medellín, Álvaro Uribe. Impuso su conocida ley de "plata o plomo", por la cual muchos miembros del gobierno, policia y militares colombianos o aceptaban la "plata" (dinero) o les caía una lluvia de "plomo". Se ganó mediante la intimidación el apoyo que lo llevaría a la Cámara de Representantes por el movimiento Alternativa Liberal, después de haber sido expulsado junto con Jairo Ortega Ramírez del Nuevo Liberalismo que había fundado Luis Carlos Galán. Como congresista suplente, fue invitado en 1982 a la posesión presidencial de Felipe González en España por el empresario español Enrique Sarasola quien tenía negocios importantes en Medellín.
En 1983 fue expulsado del movimiento político y denunciado por el entonces ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, a quien presuntamente mandó a asesinar.
Entre sus crímenes más notorios está el haber hecho estallar un avión de Avianca en pleno vuelo, con un saldo de casi doscientos muertos. En la campaña presidencial de 1989 asesinó a varios candidatos, entre ellos Luis Carlos Galán, quien tenía una clara ventaja en las encuestas y se perfilaba ya como el próximo presidente. También hizo dinamitar el edificio del DAS, la policía secreta colombiana, buscando acabar con su director, el general Miguel Alfredo Maza Márquez, quien salió ileso a pesar de que la edificación quedo completamente destruida. Dicho atentado le costó la vida a cerca de setenta personas y causó centenares de heridos.
Tras amedrentar al gobierno de César Gaviria Trujillo mediante la violencia, se entrega a la justicia en junio de 1991 con la condición de no ser extraditado. Es recluido en "La Catedral", una cárcel en el municipio de Envigado construida según las especificaciones de Escobar y desde donde siguió delinquiendo, ejecutando incluso a viejos compañeros de la mafia en sus instalaciones, entre ellos los hermanos Moncada Galeano. El 20 de julio de 1992 se fuga tranquilamente tras haberse enterado de que iba a ser trasladado de prisión.
El asesinato de los Moncada hizo que personas en la mafia y en los paramilitares conformaran un grupo que se hizo llamar "Los Pepes" ("Perseguidos por Pablo Escobar") y que utilizó las mismas tácticas terroristas para enfrentar al capo. Pusieron bombas en sus edificios, asesinaron a sus abogados y profundizaron el baño de sangre que sufría Colombia. Los hermanos Castaño también tuvieron una disputa con Escobar, y Fidel Castaño se convirtió en jefe de operaciones de "Los Pepes". Después de la muerte de Escobar y luego de la misteriosa desaparición de Fidel en 1994 en el norte de Colombia, Carlos Castaño lograría convertirse en la cabeza paramilitar visible del país.
El gobierno colombiano conformó un grupo especial llamado el Bloque de Búsqueda con el único objetivo de capturarlo. Con el soporte logístico de Estados Unidos, empezaron a desarticular su red de sicarios y a dar de baja a sus principales lugartenientes. Finalmente, el 2 de diciembre de 1993 fue muerto en un operativo desatado tras la intercepción de una llamada de Escobar a su familia. Su tumba, situada en el cementerio Jardines de Montesacro, cerca de Medellín, es una de las más visitadas de Colombia.
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